Sabemos que la imagen de un conjunto conexo mediante una aplicación es continua. Sin embargo, si el espacio de partida no es conexo, puede ocurrir que sea o no sea conexo. Así, si (X,\tau) es un conjunto no conexo, cualquier aplicación constante (que es continua), lleva el espacio en un punto, que es conexo. Veamos otro ejemplo, sin tomar una aplicación tan 'sencilla'.
Sea la función f(x)=x^2. Tomamos A=[-1,1]-\{0\}\subset {\mathbb R}. Este conjunto no es conexo al no ser un intervalo. Su imagen mediante f es B=f(A)=(0,1], que es un intervalo, y por tanto, conexo. Con la misma aplicación, tomamos A=[-2,-1]\cup [1,2], que no es conexo, pero f(A)=[1,4], que sí es conexo.
Sea la función f(x)=x^2. Tomamos A=[-1,1]-\{0\}\subset {\mathbb R}. Este conjunto no es conexo al no ser un intervalo. Su imagen mediante f es B=f(A)=(0,1], que es un intervalo, y por tanto, conexo. Con la misma aplicación, tomamos A=[-2,-1]\cup [1,2], que no es conexo, pero f(A)=[1,4], que sí es conexo.
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